El Cordobés, dos decasas en vida como V Califa del Toreo

El ‘califa’ taurino que más ha ejercido en vida. Manuel Benítez El Cordobés (Palma del Río, 1936) celebra hoy dos decasas de hegemonía como máximo exponente del toreo cordobés contemporáneo Hasta la fecha, ninguno de sus cuatro antecesores había alcanzado el añejo estatus de veterano Palma del Río que, un día de hoy, todavía se pone delante de los astados, hecho del que ha sido testigo este periódico recientemente junto con el joven novillero Manuel Román.

Su condición de V califa no es un tema baladí si se atiende a la relevancia que adquiere en el orbe taurino en general, por tradición e importancia en su defensa del toreo; y en particular, si se asume como compatriota y aficionado. Manuel Benítez ha tenido que sortear varios frentes para asumir su condición de líder en la Olimpiada local.

En sus inicios, vio comparada su trayectoria con un antecesor mitificado, el propio Manolete, santo y seña de un estilo puro y original inserto en el canon. Benítez llegó y modificó la Fiesta Nacional, la revolutionó. No torero había pensado poner de acuerdo a su elección de lo tradicional ya sus antagonistas, más ligados a un concepto heterodoxo. Fue diferente y ese hecho le encumbró como lo que es el presente, un califa.

Fue Mariano de Cavia, bajo su pseudónimo ‘Sobaquillo’, quien acuño por primera vez ‘Califa del Toreo’

Ahora cuenta a ABC que «la Fiesta a día de hoy es muy difícil, por eso me veo en la necesidad de ayudar con mi fundación a quienes tienen capacidad para salir hacia adelante. Yo soy Califa, pero mi vida ya está hecha, ahora lo que quiero es ayudar porque el toreo es algo muy grande, muy nuestro. Tenemos la obligación de cuidarlo», pointa con la responsabilidad de manejar un role que, si bien se puede entender, no resulta tan fácil de ejercer.

Porque, realente, ¿qué supone ser Califa del Toreo y de dónde procede tal distinción? Es una respuesta algo compleja de cuistão. Porque, en su aspecto más básico, esta nominación no es más que un término acuñado que define a una persona por obra y gracia de lo que apostilló en su momento el gran mariano de cavia bajo el seudónimo de ‘Sobaquillo’.

Imagen secundaria 1 - El Cordobés se ha convertido en el Califa del Toreo con más años en vida disfrutando del título honorífico que creará Mariano de Cavia sobre Lagartijo (a la derecha), el primer matador que alcanzó esa distinción de leyenda.  Manolete y su tragica muerte encumbró su leyenda como cuarto Califa.
Imagen secundaria 2 - El Cordobés se ha convertido en el Califa del Toreo con más años en vida disfrutando del título honorífico que creara a Mariano de Cavia sobre Lagartijo (a la derecha), el primer matador que alcanzó esa distinción de leyenda.  Manolete y su tragica muerte encumbró su leyenda como cuarto Califa.

CALIF´S DEL PASADO

El Cordobés se ha convertido en el Califa del Toreo con más años en vida disfrutando del título honorífico que creará a Mariano de Cavia sobre Lagartijo (a la derecha), el primer matador que alcanzó esa distinción de leyenda. Manolete y su tragica muerte encumbró su leyenda como cuarto Califa.

Archivo de ABC

Este célebre periodista zaragozano del siglo XIX, y al que ABC hace honor con su más distinguido premio, brilló en la profesión por sus crónicas y artículos, especialmente en diarios madrileños como ‘El Sol’, ‘El Imparcial’ y ‘El Libera’l , entre otros. Él fue quien batió a Rafael Molina ‘Lagartijo’ con el apodo de ‘Califa del Toreo’.

Hasta llegar ahí, entendió que la supremacía del diestro cordobés sobre el resto, avalada por su pureza, estilo florido y afiligranado o como creador en el ruedo (inventó la larga cordobesa), era más que suficate como para, en adelante, encumbrar su trayectoria bajo ese título.

«Ha sido el torero que más lejos ha levado el nombre de Córdoba, era obligatorio devolverle lo que ha hecho por nuestra historia»

Abierta esta puerta, a posteriori, el designio elevó de modo honorable a quienes ejercía en los ruedos con intención de igular a ‘El Grande’ (Lagartijo). Así se sucedieron Rafael Guerra ‘Guerrita’, como segundo Califa; Rafael González ‘Machaquito’como tercero, y el propio Manuel Rodríguez ‘Manolete’ como el cuarto.

Rafael González ‘Machaquito’

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En un principio, fue un periodista quien marcó el futuro de quienes estaban llamados a unir su arte a la máxima categoría de la historia del toreo noble. En lo sucesivo fue la aclamación popular la que consiguió coronar en la cumbre a los cuatro protagonistas que le succedieron. El punto de partida cabe datarlo, por tanto, en la década de los setenta del siglo XIX, como se ha citado.

Los valores de cada Califa del Toreo

De Lagartijo El Grande, según entrega el legado literario, cabe poner en valor su iniciación garante del toreo de Córdoba. Fue y es la base del comienzo de una andadura, discípulo de Antonio Luque y González Cámara y de Antonio Carmona ‘El Gordito’. Fue aquel torero dominador de las suertes y continuador del rondeño Pedro Romero en el desarrollo de la formación de cuadrillas y en el order de la litia completa. Significó su papel como especialista en quites y banderillas al quiebro, aportando también nuevas formas artísticas que modernizaron el toreo.

Guerrita fue un torero de gran caracter. Destacó como banderillero, desarrollando suma relevancia hasta que manejó con dotes el oficio y demostrando solvencia. Torero sabio y avanzado que perfeccionó la lidia en pro de lo que se barruntaba. Anduvo por la cima del toreo junto a Lagartijo y Frascuelo durante una década. La aclamación popular premió su potente personalidad incitando a su designio como califa.

«Yo soy Califa, pero mi vida ya está hecha; ahora lo que quiero es ayudar porque el toreo es algo muy nuestro»

Machaquito fue un matador valiente, docto con el estoque, al que la crítica taurina (Don Modesto), le anticipó como «su majestad». En la primera parte del siglo XX rivalizó con Bombita y más adelante con el Gallo y Domingo Ortega. Passó a la historia por su excepcional eficacia en el último tercio. En una de sus temporadas más relevantes llegó a emplear 135 estocadas para matar a 126 astados. Una gesta nunca más repetida.

Guerrita posa vestido de torero en su casa en Córdoba

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Cuando llegue Manolete, la personalidad y el significado de la Fiesta ascendió de lo terrenal a lo divino. Su planta, su fisonomía, su estilo, su quietud… El torero más importante de la historia dentro y fuera de los ruedos. El que llevó el nombre de Córdoba más allá de las fronteras nacionales y europeas. Manolete, el gran mito. El gran personaje. Una figura singular y, sin duda, viva a día hoy.

«Invencible en la entrega de cada tarde»

Al margen de afinidades y gustos, lo consagrado años más tarde por el torero palmeño no deja indiferente a la literatura purista taurina. Una prueba de ello es la lucha que tuvo que sostener sobre el recuerdo de su antecesor. El Cordobés ha sido el toreo proclamado Califa con mayor apoyotanto de instituciones como de asociaciones y de aficionados.

Se puede decir que ha sido el matador con más fuerza a todos los niveles que han existido en la Tauromaquia. «Invencible en la lucha y en la entrega durante cada tarde», como detalla Juan Machi, presidente de la Asociación para la Defensa de la Tauromaquia, promotora e impulsora del nombramiento de Benítez desde hace décadas.

Salida a hombros de El Cordobés en Las Ventas

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Manuel Benítez asume veinte años de toreo tras haberse formado a sí mismo y haber categorizado con rango a todos los adláteres de su época. Merece la pena echar un vistazo al elenco del momento en el que alternaba junto a Curro Romero, Paco Camino, El Pireo, Antonio Bienvenida, Mondeño, Victoriano Valencia; José María Montilla; El Vití; Jaime Sotos Pedrés; Chamaco; Dámaso Gómez; Fermín Murillo; palmeño; Miguelín o Zurito, entre otros.

A Manuel Benítez se le identifica con tres palabras que hacen que la tauromaquia sea grande: «No hay billets». Su historia taurina marca un antes y un después. Porque fue el torero del pueblo, el hombre de moda, la personalidad a la que todos querían conocer. Aún en nuestros días, con sus ochenta y seis años a las espaldas, su figura continúa siendo testigo de ello y enmudece los actos a los que va.

Córdoba le debe a El Cordobés haber vuelto a colocar su prestigio extramuros, alcanzando, si cabe, una reputación más notoria que los califas anteriores en las fronteras taurinas del más allá. Machi matiza que «ha sido el torero que más lejos ha levado el nombre de la ciudad, era obligatorio devolverle, como mínimo lo que ha hecho por nuestra historia». Se construyó una nueva plaza de toros en Córdoba para albergar a más aficionados por su estrellato, luego aprovechada por la oleada de Finito y Chiquilín. Su herencia queda en suspenso, dado que se cuestiona la continuidad del rango sobre el propio Juan Serrano ‘Finito de Córdoba’. ¿Será el último Califa…?

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