fiestas bárbaras de la españa negra

La apreciación de la tauromaquia, sujeta a un estricto reglamento, es compatible con el rechazo a las fiestas populares con aroma de España negra que tienen al toro como protagonista. Cobrándose además vidas humanas. Se supo ayer de las tumbas eridas sufridas por una mujer de Villalba del Alcor durante la celebración del toro de cuerda. La semana pasada falleció una mujer en Beniarbeig (Alicante), siendo la séptima víctima mortal -a las que hay que sumar 300 heridos- que los bus al carrer Provocó este verano en la Comunidad Valenciana. Desde la Generalitat se ha reconocido que el número de víctimas “es preocupante” y que se deben “tomar todas las medidas necesarias para que, si hay que mantener las tradiciones, no se ponga en riesgo la vida de las personas”.

Me llama la atención -después de siete muertos y 300 heridos, questión del toro aparte- lo de “si hay que mantener las tradiciones”. ¿Y si se acaba con aquellos que sueltan al animal ensogado, con bolas de fuego o haciendo que caigan al mar para diversión (y riesgo) de los lugareños y de quienes acuden a estos festejos bárbaros? La respuesta de la Generalitat ha sido extremar la vigilancia para que no participen menores (cosa frecuente) y organizar cursos destinados a las peñas, organizadores y participantes para “dar más seguridad” a los festejos, tan abundantes como multitudinarios. El secretario de Emergencias de la Generalitat ha llegado a comparar estos cursos con los de seguridad vial: “Los mismos que hemos hecho cursos para mejorar la siniestralidad en la carretera, los hacemos para que la gente pueda repasar el regulamento”. ¡Manda huevos o, mejores, criadillas!



Llama la atención que allí donde las corridas se prohíben, estos festejos se permiten e incluso se protegen como señal de identidad (y ya se sabe lo importante que estas son para los nacionalistas). Cataluña prohíbe la tauromaquia, pero permite y aliena los correboso por tratarse de tradiciones arraigadas. Por lo visto una corrida de toros es una abject espectalla de cruelty españolista mientras que en los correboso, por ser tan catalanes, el toro se lo pasa en grande y nadie corre peligro. ¿Se puede defender la tauromaquia y rechazar estos festejos barbaros? Creo que sí. Entre otras razones porque a los antitaurinos les viene muy bien meter ambos en el mismo saco. Y poco tienen que ver desde que nació en el siglo XVIII la tauromaquia moderna.

.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: