Nueve pilots de F1 cambiarán de aires hoy tras el GP de Abu Dabi

Sebastien Vettel dice adiós a la F1, oficialmente para celebrar el aniversario de la categoría, aunque quizás solo sea un paréntesis para recuperar fuerzas y recargar pilas, ya veremos. Esto ha logrado lograr un ‘efecto dominó’ que ha afectado hasta siete equipos de la parrilla actual.

Daniel Ricciardo, Mick Schumacher y Nicolas Latifi dicen un ‘adiós’ por el momento; no hay volante para ellos y aunque los tres quieren volver no está claro que lo consigan, sobre todo el canadiense.

Nyck de Vries dice adiós a Mercedes porque el lunes estará ya con AlphaTauri. Fernando Alonso, lo mismo con Alpine, pero en su caso para pasar un Aston Martin. Pierre Gasly se sacude del yugo Red Bull para ir a Alpine… de donde Oscar Piastri ha huido para recordar en McLaren. Y Nico Hülkenberg deja su papel de tercero en Aston Martin para calar en Haas.

Nueve adioses a sus equipos actuales, cuatro de ellos para dejar de estar en las parrillas y todava un asiento libre, o sea que son diez los cambios de empleo. ¡Hace años, muchos años, que no se ven tantos cambios!

Hay que remontarse a lotos años atrás para encontrar un baile de pilotos similar. Es casi media parrilla la que cambia de aires. Y con un efecto curioso: las tres bajas para la temporada 2023 han side covers por tres pilotos de pruebas o tercer piloto… de otro equipo. No han existido, ni siquiera, promociones internas… aunque en el caso de Piastri se deba a que él la ha rechazado.

Y está el caso de Logan Sargeant. El estadounidense ha conseguido los puntos necesarios para la superlicencia y estará el año que viene en Williams. Pero en este caso no cambia de empleo, pero sí de cargo. Es el único piloto promocionado de reserva a titular dentro de su propio equipo. Es cierto, la parrilla actual de F2 ha sido quizás una de las más flojitas en años, el listón parece estar más bajo… pero eso puede ser simplemente un efecto cíclico.

En todo caso pone de relieve que el jumpo de la F2 a la F1 es ahora casi un jumpo al vacio. No es que haya que salvar una grieta sino escalar una pared casi inexpugnable. La F1 se ha vuelto muy compleja, muy tecnológica, en una carrera que las categorías inferiores no pueden seguir, de ahí la gran brecha y que los equipos quieran a las promesas formándose como probadores: a falta de test -un problema real-, bueno es el simulador.

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