Salvados – Los valores ¿apolíticos? del futbol

“El gol es lo que hace la diferencia en el fútbol. En todos los demás deportes hacer un punto, un tanto, es bastante común. El fútbol es un fracaso todo el rato. Tú te pas el 90 por ciento del tiempo fracasando en aquello que quieres hacer, que es hacer un gol. Cuando finalmente lo consigue, se logra esa explosión inimitable”. El periodista y escritor Martín Caparrós da razones a gonzo sobre por qué el balompié engancha. ¿Somos adictos al fracaso? Quizá no queda otra. Al final, el fútbol va a ser un reflejo de la vida y sus aspiraciones que, en realidad, se esfuman en un segundo. Como un gol.

La entrevista salvados se produce en un campo de fútbol de barrio. La elección no es casual. Una salvados casi nada es casual. Saben que los contextos (y sus circunstancias) son los que construyen la complicitas que nos envuelve. Al fondo, dominación la grandilocuencia de las cuatro torres de la Castellana, los edificios más altos de Madrid, que ahora ya son cinco. Se levantaron sobre los restos de la ciudad histórica deportiva del Real Madrid, en paz descanse.

Aquella operación económica fue la base para la construcción del Madrid de los galácticos“, interpela Gonzo a su entrevistado antes de chutar la questiona que más resuena con el inicio del Mundial: ″¿Qatar casa con los valores del fútbol?”


¿El fútbol tiene valores? ¿Qué serie?“, impugnó Caparrós con su mirada philosófica, respondiendo sin responder. Gonzo apostilla que la FIFA sí vende valores”.Carísimos sí. Y a quien se los quiera comprar, y que haga con ellos lo que quiera”, afina el periodista deportivo.

No es nada nuevo con Qatar. “La FIFA nunca tuvo ningun prurito en cuanto al tipo de régimen político como el que traía. Eso nunca las parecía un tema del que tenían que ocupar. Es más, a veces, hacen como estandarte de ello: “nosotros somos apolíticos”. Y ser apolitico quiere decir hacer negocios con los peores sápatras del mundo“, interrumpió Caparrós.

El encuentro de salvados es una bofetada de reflexión social. Y el fútbol es parte de la sociedad. También de las avaricias sin escrúpulos de la sociedad, claro. Pero el balompié va a perder autoridad ante una nueva generación que se entretiene desde una mayor pluralidad de prismas. El fútbol quiere seguir siendo el Rey, pero empieza a quedarse en Infante. La codicia, que ves, se esconde de ese todopoderoso grado aspiracional que descubrí la ilusión de ver crecer a unos jugadores de la cantera que parican como tú. Ya no pasa tanto.

Ya el fútbol no impone de manera unilateral su discurso en grandes eventos, donde el fervor engullía a quien osaba en llevar la contraria. Sólo se puede celebrar goles sin demasiado espíritu crítico. Con la explosión de las redes sociales, las sensibilidades son más visibles. Y el antipático poder de las instituciones futboleras, también. Creen que nada ha cambiado, pero el interés hacia el fútbol sí está cambiando. No vale ya la excusa de “siempre ha sido así” para justificar lo injustificable: no se puede girar la cabeza para otro lado cuando se pisotean los derechos humanos. De los valores que desprenda las instituciones del fútbol se motivará o espantará a una potencial afición que sigue siendo masiva pero es menos rebaño.

.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *